¡La plaza es para jugar! – Crónica presentación de la propuesta de taller

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En esta jornada se trató de sintetizar el proyecto y el marco de trabajo para presentarlo públicamente, para ello contamos con algunos de los invitados al taller, entre ellos Adrià Rodriguez, Ulus Atayurt y Toni Serra. La finalidad fue la de poder contrastar los puntos de vista y las contradicciones que suscita el proceso. En este sentido la propuesta elaborada en el marco del taller #Media-Art-Terrae propone la vinculación al proyecto BioBuilt de los espacios públicos y semi-públicos entorno al solar de Montalegre nº 4.

En base al análisis de estos espacios libres la propuesta pretende establecer conexiones y puntos de anclaje para poder hacer uso de estos espacios y convertirlos en espacios de juego. Una de las problemáticas que surgieron al largo del taller fue la calidad del espacio público y la falta de espacios lúdicos en el barrio donde los niños poder jugar. El Raval es un lugar densamente poblado y con una población flotante de turistas, funcionarios de la administración, ciudadanos que acuden a realizar sus compras y personas de paso, con una frecuencia muy alta con respecto a otros puntos de Barcelona. Su proximidad a las Ramblas y las recientes normativas relativas al uso del espacio público (Pla d’usos de Ciutat Vella) convierten a este barrio en deficitario de espacios dedicados a otros usos que no sean los comerciales y temáticos turísticos. Las niñas y niños son por otra parte un indicador muy fiel de la buena salud de las calles y de la habitabilidad de la ciudad. Es por eso que la propuesta pretende de algún modo revertir la dinámica de los espacios adyacentes al solar y darles a través de la acción del juego un uso lúdico destinado a los niñas y niños del barrio y por extensión a sus familias.

Los edificios que rodean la plaza dels Angels, exceptuando la escuela concertada Vedruna, es en este momento de titularidad del Macba tras la mudanza del FAD (Foment de les Arts i el Disseny) al edificio de nueva construcción en la plaza de las Glòries. La fuerte presencia de esta institución es a nuestro parecer demasiado evidente y produce un efecto dominó en el entorno inmediato, convirtiendo la zona en un aparador de la cultura institucional alejado de la realidad y cotidianidad del barrio. El planteamiento entonces sería el de reapropiación de la plaza y entornos para otros usos. Así una de las imágenes que se presentó fue justamente la de este sistema de espacios y que desveló la importancia y la cantidad de metros cuadrados que se podrían considerar como espacio de juego.

En el debate final surgieron de una parte las contradicciones de la propuesta y las dudas que genera por ser un espacio tan significado para la cultura barcelonesa. Es también esta condición de centralidad la que confiere al solar de Montalegre un carácter especial dentro de todos los solares del Pla de Buits. En sí mismo el espacio es reducido pero su visibilidad es muy alta. También se comentó la prioridad de dar al proyecto una construcción fuerte en cuanto a construcción de tejido social y a las alianzas que pudieran surgir entre las diferentes entidades, escuelas, instituciones, etc… colaboradoras en el proyecto; más aún cuando la permanencia en el solar es efímera y que más allá del horizonte de tres años no va haber posibilidad de permanecer.

Por otra parte se problematizó acerca de la gestión futura del espacio cuando la construcción BioBui(L)t esté realizada, y del tema de los accesos, llaves y la potestad de abrir y cerrar. Esta cuestión no es menor pues supone la dinámica misma del espacio y la obertura y libertad de hacer uso de solar por parte de los colectivos que participan de la propuesta. La coordinación y la gestión de los tiempos debería corresponder a una toma conjunta de decisión; la entidad gestora (en este caso BAM) debería por tanto poner este asunto en discusión común.

En relación a las escuelas se planteó la necesidad de involucrar también al instituto Milà i Fontanals, situado en las inmediaciones en la calle dels Angels, por ser una escuela pública que alberga a un gran número de niños del barrio de todas las procedencias culturales y que refleja de forma fidedigna la realidad del Raval. En cambio la escuela Vedruna (situada en la misma plaza) y la escuela Labouré (en la calle Elisabets), son ambas escuelas concertadas y de carácter religioso y muchas de las niñas y niños que acuden no son del barrio.

La percepción general que se tuvo del proyecto presentado fue el de la complejidad y la diversidad de intereses que pivotan entorno al proyecto BioBui(L)t y a la propuesta que desde el taller #Media-Art-Terrae lanzamos. Por una parte se comentó que la dificultad principal es la de poder dotar al proceso de un corpus de cooperación que vaya más allá de los tres años y conseguir que en este tiempo se puedan articular diferentes proyectos en un mismo proyecto y al mismo tiempo poder compaginar y converger las diferentes visiones y particularidades de los grupos. En segundo lugar también el tiempo de la obra dificulta en cierto modo la vinculación de grupos y personas al proceso, al tratarse de una construcción que requiere de las sabidas normas de seguridad y control, por lo que hasta que el espacio no esté construido difícilmente  va a poder ser disfrutado por el barrio. Es evidente pues que la plaza dels Angels se convierte en el lugar donde hacer visible al menos en esta primera fase constructiva la dimensión social de la propuesta.

Otra dificultad añadida que se dijo hacía referencia a la no vinculación de vecinos, entidades de barrio etc… en el diseño del espacio. Este modo de proceder es al que normalmente estamos acostumbrados, es decir primero se proyecta y después se ofrece a la ciudadanía. Si la finalidad del espacio construido es su uso comunitario hubiera sido conveniente consultar e incorporar al tejido social del Raval desde un primer momento. En respuesta a esta cuestión cabe decir que los trámites de la ordenanza municipal exigían un plazo de tiempo determinado para ejecutar un diseño constructivo y presentarlo a trámite, por lo cual el ejercicio de diseño comunitario quedaba relegado a otro momento.

Tras el debate hubo un aperitivo y de un modo, esta vez informal se continuaron comentando aspectos del proyecto. La fase de construcción se extenderá a un año, por lo que es posible que dentro de este plazo podamos estar debatiendo y presentando propuestas en el mismo espacio construido si el calendario y su ejecución así lo permiten.

Gracias a todos!!

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